Hiperdemocratización

Lo bonito de los prefijos griegos es que su uso es tan amplio y tan libre que caben como piecitas de Lego (sin patrocinio, por desgracia) en casi cualquier concepto. Así, pues, les propongo amablemente el mencionado en el título de esta entrada: Hiperdemocratización.

El término, sin embargo, no es nuevo; lo propuso originalmente el español Ortega y Gasset para hablar sobre los grupos de poder que imponen directamente su voluntad en la sociedad, sin pasar por algún filtro institucional. Luego se desarrolló, según mi más reciente googleo al respecto, como explicación del nihilismo imperante (que no explicaré en este momento; google es un bien popular) en las sociedades posmodernas. Yo les vengo ofreciendo lo que viene a ser un producto sencillo pero de calidad: señalar simple y llanamente el problema de la pluralidad de posturas ideológicas presente en el panorama de la democracia actual; la mexicana, por si tengo el gusto de ser leído allende las fronteras.

Y sí, amables lectores, dije y subrayo “problema de la pluralidad”. ¿Pero que no la democracia es justa, buena y deseable gracias precisamente a que permite la pluralidad? Caramba, eso de justa, buena y deseable me lo reservo para otro día; pero no se me vayan tan lejos tan pronto: decir que hay un (muchos) problemas(s) con la pluralidad no es afirmar que ella misma sea el problema, pero sí que hay que saber cómo ejercerla en una sociedad en la que las políticas y decisiones públicas son eso, públicas, y nos afectan a todos al mismo tiempo.

El tema daría para muchísimo más que una entradita de blog. Por lo pronto traigo la discusión a la mesa por el asunto malicioso que se desató con motivo de las pasadas elecciones intermedias el 7 de junio de 2015 acá en México: la división ideológica entre quienes decidieron anular su voto en la casilla y quienes creen en el voto estratégico como medida de regulación del poder entre las fuerzas políticas. También hay mucho que divagar sobre estas dos posturas, pero a mí me salta el hecho, desoladoramente trágico, en mi humildísima opinión, de que ambas resoluciones tienen como propósito realizar una acción directa sobre la política nacional, pero ambas se ven mutuamente negadas en su ejercicio segmentado.

¿De qué sirve la pluralidad de las ideas si ninguna de ellas logra concretarse en la práctica? La democracia, desde sus honorables y atenienses inicios (ya saben, esos pulcros, impolutos tiempos de grandeza intelectual en que las mujeres, los esclavos y los extranjeros ocupaban más o menos la misma categoría social: el tapete), se constituye en torno a consensos, es decir, decisiones que si bien no complacen cabalmente a todas las demandas, satisfacen las necesidades de la generalidad. En mi opinión, una democracia efectiva se reconoce cuando nadie queda enteramente contento; cuando alguien queda muy satisfecho, será inevitable que alguien quede proporcionalmente desbancado. El problema de la hiperdemocratización es precisamente que no pueden establecerse consensos cuando todas las posturas quieren hacerse valer de la misma manera, no puede haber impacto social con acciones mínimas desde múltiples trincheras, menos aún cuando las acciones de unas contrarrestan directamente las de otras.

¿Cómo establecer consenso para realizar acciones concretas, entonces? No, chicos, así de buenas a primeras no se avientan los costales. Creo que puede, por lo pronto, argumentarse algo aventurado: que las condiciones de nuestra era contemporánea dan las mejores herramientas que hemos tenido para lograr esos consensos ideológicos, la comunicación abierta e hipermediática (¡les dije que a todo le entran los prefijos!) ya nos presenta un panorama propicio para la estructuración de la acción ciudadana. Visión casi utópica, no lo niego, pero no me parece menos improbable creer que ejercer nuestro legítimo derecho de manera individual, informada y razonada sea la solución lógica de las coyunturas democráticas. (¡BRRRR! Me dio un escalofrío oligárquico cuando escribí eso… Ya. Uff, qué miedo.)

El cuento de que la opinión de todos es válida, que la pluralidad es el corazón de la democracia, y que el voto es nuestra mejor arma ciudadana lo han escrito a quienes les conviene que nos vayamos a dormir con esas historias. Claro que se vale pensar diferente, que tengamos propuestas y necesidades propias de nuestra condición social, nuestro perfil profesional, nuestras tradiciones y aspiraciones. Pero en la defensa de estos derechos hemos perdido de vista que todas las formas de vida habitamos el mismo planeta.

***

Acá les dejo un par de columnas. Una viejita sobre lo que, ahora sí, ya en serio, es la “hiperdemocracia” según los que saben; y una muy nueva de uno de los grandes, el historiador Lorenzo Meyer, respecto de más o menos el mismo asunto de la concretización de las acciones ciudadanas.
Espero sus amables comentarios. Nos leemos en la próxima.

 

Ismael

 

  • El mito de la hiperdemocracia

http://www.larazon.es/8808-el-mito-de-la-hiperdemocracia-ILLA_RAZON_356185#.Ttt1Q8riNmgelsD

  • México nunca estuvo peor y el Presidente, parece, vive en otro planeta: Lorenzo Meyer

http://www.sinembargo.mx/06-06-2015/1368518


2 respuestas a “Hiperdemocratización”

  1. Erika Rascón

    ¡Hola Ismael!
    Me aventuraré a dar un comentario sin haber leído las columnas recomendadas, pero la verdad es que estos tiempos posmodernos me tienen atrapada en sus prioridades ;).
    Mi punto de vista es que la democracia es un término que se ha usado tanto y en tantos lados que sufre un desgaste crónico, hoy en día se habla de educación democrática, sociedades democráticas, gobiernos democráticos y muchas otras más, pero la democracia en su desglose etimológico no tiene nada que ver con lo que las políticas públicas, encabezadas desde un Estado hegemónico, quiere trasmitir. Creo, y esto no es más que mi humilde opinión, que la democracia es este mito que te permite creer que los grupo minoritarios tienen acceso a hacer cambios en políticas públicas, que te permite creer que con un voto simple pueden tus posturas ideológicas enfrentarse a todo el aparato legislativo y sus grupos parlamentarios; la democracia es esta vocecita que intenta entusiasmarte con una participación ciudadana, que como tu bien apuntas, que al enfrentarse con otras distintas termina por anularse en vez de construir una verdadera sociedad de pluralidades (si es que esto realmente existe).
    Según entendí estás planteado que un consenso ideológico puede llegar a gestarse por medio de una comunicación abierta e hipermedíatica, pero te pregunto sobre quiénes tienen acceso a esta hipermediatización, ¿realmente podremos llegar a este utópico consenso cuando existe una brecha mediática inmensa? Sería importante considerar qué medios consume la gente y qué contenidos dentro de esos medios.
    Sin más que aportar me despido y felicidades por este nuevo proyecto.

  2. Jesus Lee

    En México parece ser que dependiendo tu clase social tienes acceso a informacion veraz, objetiva y critica y si vemos los niveles de pobreza en este pais nos daremos cuenta de porque el Consenso del que hablas aun no se puede concretar simplemente porque hay comunidades resagadas en donde cuando hay campañas politicas les regalan «algo para comer» les hablan de un «verdadero cambio» de que va a haber «mejores oportunidades» y cientos y miles y millones de otros discursos basura que solo persuaden a la poblacion, creo entonces que debe existir regulacion desde los organismos (corruptibles y corruptos)mas bien son un monton de cosas que se deben corregir, en cuanto al voto nulo solo dire que gracias a este en las elecciones de 2009 hubo un 5% de abstencionismo lo que propicio a la apertura de candidaturas independientes y esque de alguna forma se debe de presionar al sistema porque si aun crees que jugando el juego donde ellos ponen las reglas que ellos mismos inventan, o sea votando, ya sea para hacer contrapeso ayudando a partidos minoristas o votar por alguno fuerte pues creo que aun no te has dado cuenta que (como en la imagen) la democracia se ha vuelto una burla.
    Interesante articulo, recomiendo este articulo
    http://www.animalpolitico.com/blogueros-la-maquina-de-hacer-pajaros/2014/10/17/que-hacer-para-detener-la-violencia-en-mexico/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *